¡Ojo! No confundas un defecto con una debilidad. Podemos aprender a vivir con los defectos o, incluso, evitarlos. Sin embargo, con una debilidad es diferente, ya que podemos transformarla y convertirla en una fortaleza.
Por ello, el primer paso para convertir una debilidad en una fortaleza es identificar tanto nuestras debilidades como destrezas. Crea una lista con todas las debilidades que creas que tienes o con las que no te sientas del todo cómoda.